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EL DIARIO DE PANCHITA EN EL BOSQUE DE ORLEANS

Fecha: 23/03/2013
 
 
 
 "LA CRÓNICA" de los ornitólogos  Gilles Perrodin y Rolf Wahl
  
8 de octubre de 2013
"Se confirma el regreso de PANCHITA a la ría del Eo"
 
 

 
 

Fotografía del macho, tomada por Gilles Perrodin el 21 de septiembre
 
 
 Aunque Panchita fue vista por última vez el 12 de agosto en Francia, su pareja ha permanecido en tierras galas hasta finales de septiembre. Es normal que las hembras abandonen antes la zona de cría, dejando al cuidado de los machos, lo que queda de familia… ya que los sufridos padres siguen pescando para sus creciditos retoños, hasta que estos deciden emanciparse del hogar paterno, e iniciar la migración. Después, lo que toca es darse un suspiro, antes de salir de viaje, aunque parece que nuestro macho se lo ha tomado con especial calma, ya que ha seguido frecuentando la misma zona, unos 20 días después de que Gilles realizase el último avistamiento de los jóvenes. La teoría dice que la migración posnupcial se ve favorecida por los vientos procedentes del norte, un aumento de la presión atmosférica y descenso en las temperaturas;  todo lo contrario a lo que está ocurriendo este año, así que, con un otoño tan veraniego, como para no despistarse…
 
 
 Panchita con un trozo de pescado, fotografiada por Joaquín Pérez el 7 de octubre en el Eo
 
 Mucha gente nos ha preguntado expectante, por el regreso de PANCHITA a la ría del Eo, y aunque todo parecía indicar que al menos, desde el 8 de septiembre, ya se encontraba con nosotros, tuvimos que recurrir a nuestro buen amigo, el fotógrafo Joaquín Pérez, para poder confirmar su llegada.

 
 
 El 7 de octubre, desde la orilla asturiana, y con la marea baja, pudimos ver perfectamente,  aunque a mucha distancia, que había dos pescadoras posadas en el suelo;  una de ellas bastante cerca del posadero de “Panchita. Aprovechando la subida de la marea, las dos decidieron irse de pesca, y después de unas cuantas acrobacias, y pocos intentos, la que suponemos era "Virgili@", escogió un pedazo de tronco, algo a la deriva, para tomar el aperitivo, mientras que la otra, mucho más convencional, se dejaba de excentricidades (cosas de jóvenes), y optaba por dar buena cuenta del condumio en el posadero de siempre.
Todo parecía indicar que se trataba de los dos ejemplares invernantes, pero si queríamos confirmarlo,  tendríamos que intentar observarlas desde más de cerca.
 
 
Más de un kilómetro de distancia separa las dos orillas de la ría del Eo, lo que hace especialmente seguro el posadero preferido de Panchita, y tremendamente dificultoso la lectura de su anilla, sobre todo, cuando las condiciones de luz no son muy favorables. Así que aunque esto suene más exagerado que los programas de Calleja, no quedaba otra que afrontar el "Desafío-Eo", a bordo de nuestra ya famosa embarcación…
 
 
 Eso que se ve ahí son Roberto y Joaquín intentando acortar distancias con la esquiva Panchita
 
 
 Y esto, a pesar del bamboleo de la lancha, el resultado de nuestras pesquisas: en la foto de Joaquín puede verse perfectamente la anilla de color amarillo que Panchita lleva en su pata derecha.
 
En RESUMEN, esto ha sido el ajetreado veraneo de PANCHITA,  en su tercer año de vida.
 
 
Ahora  toca descansar y recuperarse, de esta  primera reproducción, especialmente complicada por las fuertes lluvias y bajas temperaturas que tuvieron lugar a principios del verano. Parece que el mal tiempo no solo ha pasado factura a las águilas pescadoras francesas, ya que dos de nuestros más longevos invernantes, siguen desaparecidos (aunque por fortuna, parece que dos nuevas pescadoras ya han ocupado su sitio).

Gracias a Gilles Perrodin, y a Rolf Walh, por toda esa valiosa información facilitada, a cerca de Panchita, y sus primeros polluelos. Suponemos que ya no quedan águilas pescadoras en el bosque de Orleans, así que como vuestros pequeños balbuzards, ahora tendreis mucho tiempo para descansar.

À bientôt! Que paseis una buena invernada….
 

En la fotografía, de izquierda a derecha: Gilles Perrodin, Rolf Wahl, Roberto Hartasánchez y Doriana Pando, disfrutando de una buena paella en San Benoit sur Loire, después de anillar a los hijos de Panchita.
 
 
 
 
 
 
 3 de septiembre de 2013
 
 
 “CHEZ PANCHITA” CIERRA POR VACACIONES
 
Estamos a 3 de septiembre, ha pasado más de un mes desde la última crónica del "Diario de Panchita”, y casi todos los miembros de la familia han iniciado ya el viaje  hacia sus lugares de invernada.
 
Parece que el macho va a ser el último en abandonar la zona, ya que esta mañana, sobre las 07:45 horas  fue observado por Gilles mientras estaba posado en un pino próximo al nido,  dando buena cuenta de uno de sus últimos desayunos en el bosque de Orleans, de esta temporada.
 
como ocurre siempre en esta especie, Panchita ha sido la más madrugadora a la hora de iniciar las vacaciones, ya que a pesar de que Gilles ha dedicado mucho tiempo a revisar la zona, la última vez que fue vista por el barrio fue el 12 de agosto, posada en este pino seco, bastante alejada del nido, pero utilizado habitualmente por ambos progenitores,  lo que nos hace pensar que si todavía no ha llegado a la ría del Eo, está a punto de hacerlo (el 23 de agosto,  era "Virgili@", el joven ejemplar sedentarizado en el estuario, la que estaba ocupando su posadero).
 
En cambio, la migración de los pollos será la que determine la marcha del progenitor de la familia. El joven de la fotografía fue visto por Gilles Perrodin, reclamando pescado en las proximidades del nido, el 31 de agosto, lo que sin duda ha condicionado la permanencia del macho en la zona hasta nuestros días.
 
La marcha escalonada de toda la familia, está condicionada por la biología del águila pescadora. Cuando deja de ser imprescindible, la hembra es la primera en abandonar la residencia de verano aunque el viaje de retorno a las zonas de invernada suele ser mucho más relajado que la migración prenupcial, y puede permitirse el lujo de recuperar fuerzas en algún punto intermedio de la ruta. En cambio el macho, seguirá al pie del cañón, aportando pescado al nido, hasta que todos los pollos se hayan ido.
 
 
 
 29 de Julio de 2013
 "Los hijos de Panchita ya son capaces de COMER solos"
 
                                                  
 
 
fotografía de Gilles Perrodin
Panchita dormitando al lado del nido, mientras uno de los pequeños da buena cuenta del pescado que ha capturado su padre.
 

 
La crónica de Gilles Perrodin.
 
Hoy me acerqué al barrio de Panchita, y estuve observando el nido desde las 16:15 hasta las 19:00 horas. En el momento de mi llegaba, uno de los jóvenes estaba comiendo ya solo; terminó sobre las 17:15 y se fue. Poco después apareció Panchita,  y al rato, uno de los pollos que fue a posarse a su lado. Fue una visita relámpago, ya que a continuación emprendieron juntos el vuelo. A las 6 de la tarde, el macho apareció con un pescado,  y fue a posarse a la misma rama, lo que llamó la atención de uno de los jóvenes. No sé si era el mismo que había estado comiendo, ya que a la distancia a la que me encontraba, era  difícil leer la anilla. El macho, cumpliendo en todo momento con su papel de “cabeza de familia”, depositó el pescado en el nido, y automáticamente el joven comenzó a comer también solo; instante que aprovechó el “sufrido patriarca” para recoger algunas ramas,  y de paso adecentar el nido.
 
 Con el permiso de Gilles, decimos lo de “sufrido”, porque esta vez el macho no fue tan bien recibido,   ya que las 3 veces que intentó posarse fue atacado por el pendenciero pollo, que demostró no fiarse ni de su padre, a la hora de salvaguardar la comida ante cualquier intruso. Más tarde llegó Panchita, que mucho más juiciosa que su marido, optó por no meterse en conflictos familiares, y echar “una cabezadita” en su rama preferida.
 
UNA FAMILIA CON MUCHO CARÁCTER
En estas imágenes, puede verse toda la secuencia comentada por Gilles: el joven reclama comida, y el macho deposita el pescado en el nido. Más tarde, los 3 aportes de material son correspondidos por los consiguientes ataques. Y por último, Panchita, a la que se le ve perfectamente la anilla de color amarillo en su pata derecha, vigila el nido desde su posadero, mientras el insolente pollo se zampa los últimos restos de pescado.

Aunque a los ojos "un poco hipocritillas" de los humanos puede parecer un comportamiento irreverente, y de lo más desconsiderado, en el caso de las águilas pescadoras, esta actitud tan bravucona puede suponer, en un futuro próximo, un pasaje directo hacia la supervivencia.
 
Fotografía: FAPAS
BEN, el macho invernante de la ría de Villaviciosa, defendiendo un muil recién pescado, del molesto y habitual acoso de las cornejas
 


 
 
22 de Julio de 2013
 "El segundo POLLO también se anima"
 
 
 
Parece que la naturaleza sigue su curso con total normalidad, ya que ambos pollos se han atrevido a dar el gran paso, y son capaces de volar. Aunque eso no quiere decir, ni mucho menos, que hayan abandonado el hogar familiar, ya que el sufrido padre seguirá dejando pescado en el nido, hasta el mismo día que emprendan la migración, y para eso, todavía falta más de un mes, y muchas, muchas horas de vuelo.
 
 
 
“La Crónica de Gilles Perrodin”
 
Estuve observando el nido de Panchita, desde las 5 de la tarde, hasta las 19:50, y en ese tiempo pude comprobar que el segundo pollo ya vuela. Cuando llegué no había nadie “en casa”, pero unos minutos de observación me permitieron descubrir a uno de los jóvenes posado en el mismo árbol.
Panchita apareció sobre las 7 de la tarde, y el macho un cuarto de hora después, con un pescado entre las garras, así que el joven abandonó su posadero inmediatamente, para ser alimentado por su madre. Yo estuve esperando casi una hora, con la esperanza de que el segundo pollo apareciese reclamando comida, pero esta vez no hubo suerte, así que decidí echar un  último vistazo por los alrededores, antes de marcharme. Probablemente ya había comido de la anterior ceba,  ya que nuestro joven amigo se encontraba descansando tranquilamente, posado en una rama de un árbol seco, justo detrás del nido
.
 
 
 
En el video puede verse a PANCHITA y al MACHO dejando pescado en el nido. Al momento aparece el PRIMER POLLO que es alimentado por su madre, mientras el macho abandona el nido. Las últimas imágenes son del OTRO POLLO encaramado en su nuevo posadero.
 
 
 
 
 
20 de Julio de 2013
  "UNO de los POLLOS, se atreve con los primeros vuelos".
 
Estamos a 12 de julio, y Gilles ha pasado dos horas observando el nido de Panchita (desde las 17:35, hasta las 19:35). Justo después de su llegada,  el macho apareció con un pez bastante canijo, y al momento Panchita comenzó a cebar a su prole. Por si alguien de la familia se había quedado con hambre,  a las 18:30 volvió con más pescado, y completándose así las últimas cebas. Parece que todo marcha con normalidad, ya que los pollos se encuentran bien alimentados, y en perfectas condiciones. Hacía bastante calor, y no fue hasta las 7 de la tarde, cuando uno de los jóvenes comenzó a realizar algunos ejercicios de vuelo sobre el nido, aunque el aleteo no parecía ser muy fuerte. Un poco más tarde, el segundo pollo también se animó a muscular las alas, pero de una forma más rápida y ágil que su hermano. Durante el tiempo que duró la visita, Gilles pudo  contemplar como los jóvenes cogían ramas con el pico, imitando a los adultos en las "tareas domésticas". El comportamiento de Panchita, también ha cambiado en los últimos días: cuando no está alimentando a los pollos, pasa mucho tiempo en la percha del nido, o posada en una rama cercana, aunque siempre vigilante, ante la posible llegada de cualquier intruso.
 
 

Fotografía: Gilles Perrodin
 
 
 
 Viernes 19 de julio. Ha pasado una semana, desde la última visita, y al final de la mañana, los dos pollos hacen ejercicios de vuelo sobre el nido, prueba evidente de que  todavía no se han atrevido a dar el gran salto. El sábado 20 de julio, Gilles estuvo observando el nido durante largo rato: desde las 9:30 hasta las 12:00 del mediodía. Durante todo ese tiempo, solo había un pollo en el nido que se acostó y levantó en varias ocasiones, aunque aparentemente sin intención de saltar ni batir las alas. Mientras tanto, Panchita cambiaba varias veces de posadero, aportando dos nuevas ramas al nido. Todo hacía pensar que uno de los pollos había emprendido el vuelo, y que en esos momentos estaría observándolo todo desde algún árbol cercano, aunque conociendo a Gilles, estaba claro que no iba a renunciar tan fácilmente a descubrir su paradero.
 

 Efectivamente, Gilles no iba a quedarse tranquilo  hasta saber que el más intrépido de los vástagos de Panchita se encontraba sano y salvo,  así que volvió esa misma tarde para comprobarlo. Sobre las 17:20,  los dos hermanos se encontraban “tan pichis” en el nido, pero al poco de su llegada,  el pollo que estaba tumbado emprendió un corto vuelo, para ir a posarse en el árbol de al lado.
 
En las siguientes imágenes, tomadas esa misma tarde, puede verse como el macho llega con un pescado, y en ese mismo momento Panchita inicia la ceba. Mientras tanto,  el otro pollo reclama comida desde la rama próxima,   pero ante la posibilidad inminente de quedarse sin probar bocado,  decide  abandonar el posadero, y unirse al festín.
 
 
 Y AHORA EN EXCLUSIVA: "EL POSADO DE LOS HIJOS DE PANCHITA"
 
 
 
En el anterior capítulo del “Diario de Panchita”, os adelantábamos que habíamos sido invitados a conocer de primera mano, a toda la familia, así que dicho y hecho, el día 3 de julio, equipados con todos los ingredientes necesarios para elaborar "una buena paella"..... arribábamos al Puerto de Saint Nazaire, desde Gijón, para saludar a los hijos de Panchita, y de paso, felicitar personalmente a Rolf Wahl y su ayudante Gilles Perrodin, por su valiosa contribución, a la pronta recuperación de las águilas pescadoras francesas, y a la larga de toda Europa.
 
 
Estos son los protagonistas: 2 preciosos MACHOS perfectamente emplumados, con una diferencia en el peso, de unos 100 gramos (recordemos que los huevos eclosionan de forma asincrónica, al igual que fueron puestos).
Y esta es la tradicional fotografía de familia, en la que los pollos adoptan la típica postura de defensa, con la cabeza hacia abajo, ante los gritos de alarma de los adultos, para pasar desapercibidos dentro del nido.
 
  La temporada de cría todavía no ha finalizado, pero en opinión de Rolf Wahl, quizás este no sea un buen año. Se barajan  cifras de 21 nidos ocupados, para el Bosque de Orleans y sus alrededores, y probablemente dos nuevas parejas localizadas que este año todavía no habrán criado. En contrapartida, se han producido muchos DIVORCIOS Y RECONSTRUCCIONES DE PAREJAS. La razón hay que buscarla en que muchas aves maduras no han regresado de los cuarteles de invierno (tal vez hayan desaparecido 3 o 4 machos), o lo han hecho demasiado tarde, para que la estación de cría haya concluido con éxito.
 
 
 Para el ornitólogo sueco, el principal factor desencadenante de esta pequeña catástrofe, han sido las malas condiciones meteorológicas que han tenido lugar hasta finales de junio, con un clima muy frio y lluvioso. Esto ha condicionado que los machos no hayan podido realizar suficientes capturas para alimentar a toda la familia. En el peor de los casos,  los adultos se convierten en una prioridad, y los debilitados pollos acaban muriéndose.
 
Sirva como ejemplo, la imagen de la fotografía. En ella puede apreciarse perfectamente la diferencia de tamaño entre los 2 primeros pollos, y el benjamín de la familia,  que  esperamos pueda completar su desarrollo con éxito….
El nivel de agua del Loira ha sido demasiado alto, y las corrientes muy rápidas, lo que ha complicado en gran medida la pesca. Esto ha hecho que los machos hayan tenido que  intensificar las capturas en las piscifactorías vecinas, donde por norma general,  no son precisamente  bien recibidos….
Los nidos no han sido un factor limitante, ya que todavía quedan plataformas artificiales y nidos naturales sin ocupar, aunque debemos recordar que los nuevos ejemplares de águila pescadora suelen preferir los nidos  “de segunda mano” (es decir, aquellos que ya han sido utilizados alguna vez).
 
 El 70% de los nidos del bosque de Orleans se encuentran situados en plataformas artificiales, y de estos, el 90% fueron levantados  hasta el año 2008, en sustitución de nidos naturales que habían sido derribados, o tirados por el viento. A partir de ese año,  el estado decide aumentar la productividad de sus bosques, por lo que hoy en día, los nidos que caen no son reemplazados.
 
 
En la fotografía, el “especialista de los árboles” de la empresa GOUEFFON, devolviendo los 3 pollos de la fotografía anterior, después de ser anillados, a un nido natural situado en un roble seco, ocupado por una hembra de origen alemán. ¿Qué pasará cuando este viejo árbol se venga abajo?
Rolf piensa que a partir de ahora, la población seguirá creciendo, aunque de una forma algo más lenta. Las pescadoras continuarán expandiéndose en dirección oeste y sureste,  en paralelo a los sistemas fluviales de los ríos Allier y Loira, donde abundan las lagunas y pequeños estanques ricos en pescado.
 
A falta de nidos artificiales disponibles, las pescadoras empezarán a utilizar los tendidos eléctricos con mayor intensidad, al igual que ocurrió en Alemania, aunque sin una gestión adecuada, esto supondrá nuevos conflictos entre la especie, y la empresa nacional de energía.
El VIDEO que aparece a continuación, recoge la excitante vida de Panchita, a caballo entre Francia  y la Costa Cantábrica, pero antes,   como no podía faltar en nuestras ya obligadas visitas al Bosque de Orleans, un final culinario con “la paella del Chef Hartasánchez”
  
 
 
 
22 de Junio de 2013
 
 Ya ha transcurrido un mes desde el día que Gilles nos anunció el nacimiento de los pollos, y parece que ha llegado la hora de conocer a la familia. Rolf Wahl ha tenido el detalle de invitarnos a asistir al anillamiento de los hijos de Panchita que tendrá lugar el día 4 de julio,  así que no lo hemos dudado ni un momento: haremos nuestra particular migración, desde el puerto del Musel, al bosque de Orleans para asistir al feliz acontecimiento, pero mientras tanto, Gilles  sigue informándonos puntualmente, de todo lo que ocurre en el nido de nuestra querida Panchita.
 

 
 
 

"Hacía bastante viento, y el día era gris, pero a las 15:45 horas, Panchita montaba guardia posada en las proximidades del nido. A las 17:00 horas el macho apareció con un pescado entero, e inmediatamente la hembra inició las cebas. En ese momento pude ver perfectamente a dos de los pollos, mientras el tercero quedaba algo escondido entre las ramas, aunque como puede apreciarse en el vídeo, los 3 han crecido un montón".
 
 
 

  3 de Junio de 2013
 
  La última vez que tuvimos noticias de Francia, nuestro amigo Gilles andaba algo preocupado por eso de que Panchita es una madre joven e inexperta, ya que a finales de mayo, el tiempo en Orleans era tan malo e inestable como en el norte de España: con frío y abundantes lluvias;  lo que quiere decir que los cuidados de Panchita iban a ser decisivos en la supervivencia de los pollos.
 
 Tanto es así, que el día 25 de mayo Gilles intensificó el número de visitas, para confirmar que todo estaba en orden, y esto fue lo que nos contó.
 
 “Estuve observando desde las 09:50 hasta las 10:15 (una media hora), pero en cuanto empezó a llover, me puse muy nervioso, ya que al llegar no había visto a Panchita. Ella apareció de repente, sobre las 10 de la mañana, pero no pude saber si ya estaba en el nido, o llegaba de fuera, ya que un inoportuno encuentro me había distraído. Justo después, llegaba el macho con un pez, así que Panchita se puso a comer,  y a cebar a los pollos bajo la lluvia, ocupando el nido sobre las 10:12  horas".
"Volví por la tarde, de las 15:25 a 16:00 horas, y Panchita no estaba protegiendo a sus polluelos, aunque esta vez se encontraba posada en una rama cercana. 5 minutos después de mi llegada, regresó al nido, y el macho se posó en la percha".
 "Todavía no estoy muy convencido de que todo vaya bien, así que vuelvo  a pasar entre las 17:20 y las 17:45, viendo al macho aparecer con un pez parcialmente comido. Panchita que esta vez sí está en el nido, no le hace caso, así vuelve a irse con el pescado".

 
A las 18:12 horas el sufrido padre regresa, y Gilles puede fotografiarlo;  desde el coche, y a una distancia de 330 metros.

Es la hora de la cena (la merienda para nosotros…), porque esta vez Panchita se incorpora, come un poco, e inicia las cebas;  un vuelo rápido hacía la rama cercana, y después, de regreso al nido.
 
Por ahora Gilles se queda más tranquilo:  Panchita parece cuidar bien de los pollos, y a pesar de que el Loira está muy crecido, el macho ha resultado ser un avezado pescador, ya que es capaz de capturar grandes presas.
 
11/junio/2013
 
Ya han pasado 15 días desde las últimas noticias, y puede que ya sea posible ver a los pollos, así que Gilles visita la zona a última hora de la tarde, con la esperanza de poder saber cuántos son.
Son las 6 de la tarde, y Panchita permanece inmóvil en el nido, al lado de sus pequeños, que no se ven. De vez en cuando, deja caer su cabeza y cierra los ojos (vamos, que se le han debido de pegar nuestras costumbres, porque está echando la siesta).

Parece que Gilles va a tener suerte, porque a las 19:41, el macho regresa con un buen pescado: la ocasión perfecta para poder ver a los pollos.
Efectivamente, Panchita no se hace esperar, y recompensa al paciente Gilles con las primeras cebas…. y la complicada visión de 3 POLLOS

“Todavía no son muy grandes, pero pude ver que estaban el uno al lado del otro, a la derecha del nido; y el tercero, prácticamente invisible, tapado por las ramas, en la parte delantera,  aunque en algún momento conseguí ver 3 pequeñas cabecitas. Aparentemente están bien alimentados, ya que durante la ceba, solo dos de ellos piden comida. El tercero permanece tumbado”.

Ya no hay suficiente luz;  Además Gilles está dentro del coche, y más alejado que de costumbre para tener una mejor perspectiva del interior del nido. Pero nuestro gran amigo nos ha obsequiado con estas ENTRAÑABLES IMÁGENES.
Fijándose bien,  podemos ver como Panchita comienza a alimentar al misterioso pollito de la parte frontal, casi en el momento en el que el macho aparece con el pescado. Después dos pequeños “malandrines”, ataviados ya con el típico antifaz, aparecen en la parte derecha de la imagen.


 
 ¡Ésto si que es una estupenda noticia, para ser su primer año de cría!
 
 
 

 22 de Mayo de 2013
 
 El pronóstico de Gilles, en cuanto a la fecha en la que se produciría la eclosión del primer huevo, se ha cumplido, ya que aunque los pollos no pueden verse, el comportamiento de Panchita no deja lugar a dudas: han comenzado las primeras cebas.
 
El cuidado de los pollos corre a cargo de la hembra, mientras que el macho se dedica a pescar para toda la familia. Los peces son depositados en el nido, y la hembra se encarga de alimentar a los pequeños, hasta que sean capaces de comer por si solos.
 
 El mal tiempo y los madrugones no han desanimado al amigo Gilles, que al final, con gran esfuerzo y mucha paciencia, ha podido confirmar que efectivamente al menos uno de los huevos había eclosionado en las fechas previstas.
 
 
  Recordemos que la  puesta estándar es de 3 huevos (muy rara vez de 4), y de 1 o 2 cuando en las parejas hay un ejemplar joven que se reproduce por primera o segunda vez.
 
 
El  20 de mayo, Gilles comienza a intensificar sus pesquisas, con la esperanza de poder detectar algún indicio del feliz acontecimiento. A las 8:15 de la mañana, era el macho el que estaba en el nido, ya que un cuarto de hora más tarde, aparecía Panchita para sustituyendo al complaciente marido. Las intensas lluvias hicieron una tregua al final de la tarde, así que nuestro incansable amigo volvió a intentarlo de nuevo.  A las 18:30 era Panchita la que estaba incubando,… o cuidando de los pollos, pero media después, se levantaba y comenzaba a picotear unos restos de pescado. Entre las 18:55 y las 19:03, se detuvo 3 o 4 veces a investigar el fondo del nido, aunque en ningún momento dio muestras de regurgitar los restos de pescado que se había tragado. Podía ser que algún huevo estuviese a punto de eclosionar, o que el pollo recién nacido, fuese incapaz de comer todavía….., en cualquier caso, Gilles tendría que volver al día siguiente si quería salir de la duda.

Efectivamente, El 21 de mayo, el incansable Gilles hacía un nuevo intento. Eran las 7:20 de la mañana, y Panchita ocupaba el centro del nido, ya que esta vez fue el macho sin anillar, el que apareció más tarde. El tiempo era malo, y seguía lloviendo, así que hubo que posponer la vigilancia para otro momento. A las 14:30 horas, la situación era la misma; Panchita ocupaba el nido, y el macho estaba posado en el borde, aunque se fue a los 10 minutos, para regresar a las 16:14 con un pez. A esa hora no llovía, así que Panchita aprovechó para darse una vuelta, volviendo a los 5 minutos,  y dando buena cuenta del pescado. Durante los 10 minutos en los que estuvo comiendo, Gilles no  logró ver ninguna ceba, aunque también podía haber ocurrido que los pollos hubiesen sido alimentados antes de su llegada, y que el pescado no hubiese sido suficiente para la hembra. Hasta ahora, todo era normal: el macho había permanecido vigilante cerca del nido, atento a la llegada de cualquier intruso, y Panchita volvía a ocupar su puesto de abnegada madre, dando calor a los polluelos…. que seguían siendo un misterio.
 
Para desgracia de los sufridos naturalistas, los machos realizan los primeros intentos de pesca al amanecer; lo que quiere decir que la mejor forma de sorprender a Panchita durante las cebas, era pegarse el gran madrugón. El 22 de mayo Gilles estaba en su puesto de observación a las 6 de la mañana, y por suerte no tuvo que esperar nada más que 7 minutos, para ver aparecer al macho con un estupendo desayuno. En ese mismo momento Panchita se incorporó, y comenzó a picotear el pescado, aunque  esta vez no había ninguna duda. Durante los 15 minutos que estuvo comiendo, Gilles pudo ver como al menos una docena de veces rebuscaba algo en el fondo del nido, mientras devolvía parte de la comida que había ingerido. ¡Por fín, las primeras cebas de Panchita!

  "Amanece sobre el nido de Panchita"
 Fotografía: Gilles Perrodin
 El macho estuvo todo ese tiempo a su lado, y después fue a posarse en una rama cercana, a la izquierda del nido, como puede verse en esta fotografía, tomada justo después de que Panchita volviese a desaparecer en las profundidades del nido.
  
  8 de Mayo de 2013
 
 "Panchita aterrizando en el nido"

 fotografías: Gilles Perrodin
 
  Desde la última crónica, Gilles ha seguido visitando regularmente el nido de Panchita, para asegurarse que todo está en orden. Hasta ahora el periodo de incubación se desarrolla con total normalidad, sin olvidar los ataques de los molestos intrusos, que como la pescadora de Estonia,  Piret,  intentan hacerse hueco en los nidos ocupados.  En el bosque de Orleans ya se han producido nacimientos en 4 de los nidos, y si todo va bien, Gilles calcula que "mamá Panchita" se estrenará con las primeras cebas, el 19 o 20 de mayo.
 
 
Las condiciones meteorológicas eran favorables así que decidí acercarme a última hora de la tarde, al barrio de Panchita, para hacer alguna fotografía con el digiscoping (a unos 280 metros de distancia para no molestar a las aves). Desde mi llegada, a las 18:05 horas,  Panchita estuvo incubando todo el tiempo.
A las 7 de la tarde emitió un grito de alarma, y se echó a volar en compañía de otra pescadora, a la que veía como un posible intruso. Al poco tiempo regresó, aterrizando sobre la percha del nido, para reanudar seguidamente la incubación de los huevos.
No vi al macho, hasta las 8 de la tarde, momento en que aprovechó para realizar una breve “toilette” en el posadero. A las 20:15 volvió a irse, y yo esperaba que regresase con un pez para Panchita, pero eso tuvo que ocurrir antes de mi llegada, ya que en las fotos pude observar que la hembra ya había comido….
 
 15 de Abril de 2013
 
Queridos amigos
Las observaciones realizadas estos dos últimos días, son tremendamente alentadoras en lo que se refiere al futuro de la puesta, ya que Panchita parece estar mucho más involucrada en la incubación de los huevos.
El día 14 sobre las 20:15 horas, era el macho el que estaba tumbado cuando yo llegué. Al poco se levantó y se echó a volar, siendo reemplazado inmediatamente por Panchita.
 Al día siguiente por la mañana, entre las 11:00 y las 11:45 horas, volví a hacerles una visita. Al principio  era Panchita la que estaba incubando, mientras el macho descansaba posado en una rama, situada por debajo del nido (las patas se le veían perfectamente, y no estaba anillado).
 
 
 Como puede verse en la fotografía, al poco de mi llegada el macho abandonó la rama para ir a colocarse en la percha del nido, en una posición mucho más defensiva.
 
A las 11:45 horas, Panchita se levantó y se fue, siendo sustituida rápidamente por su compañero. Por la tarde, entre las 17:00 y 18:10 horas, estuve otra vez observándolos. Al llegar, uno de los miembros de la pareja estaba incubando, pero no puede saber que era Panchita hasta que a las 18:05 horas llegó el macho para ofrecerle un estupendo pescado. Esta vez, nuestra amiga debía de tener hambre,  porque abandonó el nido de inmediato para irse a comer a una rama, mientras su atento marido se encargaba de sustituirla.
Si que ha tenido suerte nuestra Panchita, en la elección de su compañero, siempre tan dispuesto en colaborar en la tediosa tarea de mantener los huevos calentitos…. 
 
 
 Fotografía: FAPAS, julio de 2012

Debido a las grandes ramas que cubren el nido, es difícil saber en todo momento, cual de los dos ejemplares está incubando, sobre todo cuando el seguimiento se realiza a grandes distancias. Normalmente suelo hacerlo desde un camino forestal, alejado a unos 340 metros del nido, por lo que resulta verdaderamente complicado saber si se trata del macho o de la hembra, cuando no están presentes los dos miembros de la pareja. En ese caso tengo que esperar a que el ejemplar que está incubando se levante, o que su compañero regrese al nido para sustituirle.

A esa distancia, también resulta difícil hacer buenas fotos con el digiscoping, si encima las condiciones de luz son tan malas como hasta ahora….Os seguiré manteniendo informados regularmente de la evolución de la puesta, sin renunciar hasta el último día a conseguir una buena fotografía de nuestra protagonista. Gilles Perrodin
 
Durante más de un mes, este será el día a día de Panchita: 34-43 días incubando hasta que los huevos eclosionen, de forma asincrónica, con la misma diferencia que fueron puestos.

 
 
Mientras tanto, en la ría del Eo, también hay novedades, ya que el joven invernante que este año compartía estuario con Panchita, todavía sigue con nosotros.Ese comportamiento suele ser normal en las jóvenes pescadoras, ya que no realizan verdaderas migraciones prenupciales hasta después del 2º invierno, aunque pueden desplazarse del lugar de invernada, hasta 200 kilómetros.

 
 
 
 La reacción de la nueva pescadora invernante, no se ha hecho esperar, ya que ha sido irse Panchita…. y comenzar a utilizar el famoso posadero de la discordia…
 
Ese tipo de conducta también se da en otras pescadoras, ya que cuando los adultos abandonan las habituales zonas de invernada  para emprender el viaje prenupcial, los jóvenes inmaduros que no migran, usurpan su territorio, en las zonas más tranquilas y productivas de los grandes deltas africanos;  eso sí, hasta el regreso de su verdaderos propietarios.
                                                                                                                             
 El pasado domingo pudimos comprobar  cómo esta pescadora a la que llamaremos “Virgilia o Virgilio (desvelaremos a quién debe el honor de tan insigne nombre, si conseguimos anillarla),  defendía su territorio “con garras y pico”,  ante un posible intruso (probablemente un ejemplar de paso, en dirección al gran Norte, donde todavía no se ha iniciado la reproducción). Buena señal, que esta joven pescadora reconozca el territorio como suyo. ¿Qué tendrá este posadero para que, en medio de más de 16 kilómetros de Ría esté tan solicitado? Seguro que lo de menos es que se encuentre en Galicia o en Asturias….

 
 
 Colocar este tipo de postes en una zona de fango, expuesto a fuertes corrientes, y lejos del canal navegable para evitar molestias a la fauna, no es una tarea sencilla, por no hablar de las multas…. Pero ésta es, sin duda, nuestra mejor recompensa.
 
 "Panchita"
 
 
 
12 de Abril de 2013
 Cuando esta mañana pasé por delante del nido de Panchita, sobre las 9:30 horas, me llevé una gran alegría al comprobar que ella estaba echada , en la posición típica de incubar los huevos. Incluso yo mismo pude comprobar cómo se levantaba de vez en cuando para volver rápidamente a sentarse sobre el fondo del nido.
  
 
 
Como puede verse en la foto, realizada a gran distancia y con malas condiciones de luz, el macho está posado en una rama, dedicándose a la limpieza de sus plumas, mientras Panchita ocupa el centro del nido
 
Por la tarde volví al nido de Panchita, y estuve observando su comportamiento desde las 16:45 hasta las 18:20, pero lo que vi esta vez, ya no me gustó tanto.
Cuando llegué, La hembra estaba en la percha, y después se posó en el nido. Removió las ramas, pero no se tumbo para incubar, volviendo otra vez a su rama favorita, en las proximidades. En todo ese tiempo, el macho le estuvo ofrecido los restos de un gran pez, hasta que por fín, sobre las 18:00 horas, Panchita recogió el pescado del nido, y se fue a comerlo a su percha favorita. A partir de ese momento el  macho ha comenzado a rascar con su pico el fondo del nido, y se ha tumbado colocándose en posición de incubar, a las 18:10 horas.
No hay duda de que Panchita ha puesto ya un huevo, pero parece que no está todavía muy motivada para llevar a cabo la incubación
Es posible que ella lo haga mejor más adelante, si llega a poner 1 o dos huevos más, pero también puede ocurrir que todavía sea algo inmadura para hacerlo bien, debido a su corta edad.

Gilles visitará frecuentemente el nido, a lo largo de los próximos días, para ver que ocurre ...
 
 
 “la puesta estándar es de 3 huevos, aunque también se dan raras veces la de 4, y de 1 o 2 cuando en las parejas hay un ejemplar joven que se reproduce por primera o segunda vez. La puesta de los huevos se realiza con intervalos de dos o tres días, y la incubación  empieza con la puesta del primer huevo.
La incubación es compartida por ambos sexos, aunque la hembra es la que lleva el peso específico. El macho incuba periodos de tiempo más cortos que la hembra y especialmente mientras ésta se está alimentando. Durante la incubación la hembra es alimentada por el macho.” (Enciclopedia virtual de los vertebrados españoles. Rafael Triay. Versión 08/08/10)
 
 
 8 de Abril de 2013
 
 El día 8, Panchita todavía no había iniciado la puesta, pero Gilles está seguro que el periodo de incubación está a punto de comenzar
 
 

 "Por la tarde, sobre las 13:30, me acerqué al nido de Panchita, con la esperanza de conseguir una buena foto de su anilla, pero desgraciadamente ella estuvo posada casi todo el rato en su percha favorita, sin dejarse ver".
 
 El macho se mantuvo activo casi todo el tiempo, ofreciéndole a Panchita unos restos de pescado, pero al parecer ella no tenía hambre, porque en ningún momento abandonó su percha para recoger el pez.
      

 Al final el macho acabó desistiendo, y terminó por comérselo en el nido.

Y después de recuperar energías, una nueva cópula, y a descansar en el posadero…. ¡esto sí que es vida!
 
 
“Durante la época de celo se van sucediendo las cópulas que pueden durar hasta 45 días. Para la subpoblación de la isla de Córcega se han registrado una media de 288 cópulas por pareja y estación reproductora (Mougeot et al., 2002), con un éxito medio de 167”.
(Enciclopedia virtual de los vertebrados españoles. Rafael Triay. Versión 08/08/10)


  
 5 de Abril de 2013
 
 “Entre Panchita y su compañero todo marcha según lo previsto. Están en pleno cortejo, y el tiempo discurre entre cópulas y espectaculares vuelos acrobáticos sobre el nido, aunque todavía no se ha iniciado la puesta. Hay que tener en cuenta que solo han pasado 18 días desde que fueron  vistos juntos por  primera vez, y lo normal es que el periodo de incubación se inicie después de 18 o 20 días de contacto, incluso alguno más si como el caso de Panchita, se trata de una nueva pareja”. Gilles Perrodin.
 
 

 La fotografía fue tomada el domingo pasado. Gilles nos comenta que está haciendo mucho frio, y los días son lluviosos con mucha niebla, así que es difícil obtener buenas imágenes. No obstante, se ve perfectamente como  desde el 20 de marzo, fecha de las primeras fotografias, el nido ha aumentado considerablemente de tamaño. Panchita está posada sobre una rama, y el macho es el que está dentro del nido. Gilles visita la zona todos los días, así que nos avisará en tan pronto como se inicie la puesta.

 
 
“Una vez que la pareja se ha instalada en el nido, empieza el cortejo con vuelos nupciales y reclamos por parte del macho. Durante esta época tiene lugar  la reconstrucción del nido o en algunos casos, la construcción de uno nuevo. El aporte de materiales generalmente lo suele efectuar  el macho, y la colocación de las ramas la hembra. El lecho es terminado con materiales finos y secos como pequeñas hierbas, paja….” (Enciclopedia virtual de los vertebrados españoles. Rafael Triay. Versión 08/08/10).

 
 
 
 
 
 
 
  21 de Marzo de 2013
 
" A pesar de que el día estaba muy gris, me pudo la curiosidad, así que por la tarde me acerqué a comprobar el código de la anilla de Panchita. A unos 200 metros ya pude ver como la pareja estaba en plena actividad, trayendo materiales al nido. La vegetación allí es muy densa, así que es difícil encontrar un buen puesto de observación; y aunque  el ángulo no era muy bueno, preferí no acercarme más,  para no molestar a las aves. Mientras yo estuve mirando, Panchita aportó 3 ramas al nido, y después se fue.  El macho llegó con una sola rama, y a continuación  fue a  posarse en un árbol muerto, cerca del nido. Eso me hizo pensar que si Panchita regresaba, utilizaría la percha, y así podría fotografiar la anilla,  pero una vez más tendría que quedarme con la intriga, ya que nuestra amiga no volvió a aparecer en toda la tarde".
 
 
 
El macho llegando al nido
 
 
 Como puede apreciarse en la foto, el buche de Panchita está muy hinchado, prueba inequívoca de que se alimenta bien. Esta misma mañana  (08:30 horas), Gilles en persona pudo comprobar cómo su atento marido le ofrecía un estupendo pescado
 
 La hacendosa Panchita aportando ramas al nido
 
El comportamiento de la pareja es alentador. Todo parece indicar que las probabilidades de que Panchita se reproduzca este año, son elevadas. Fotografías y comentarios de Gilles Perrodin.
 




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